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‘…
-Ahí acaba el mar
El mar inmenso, el océano mar, que corre infinita más allá de toda mirada, el desmesurado mar omnipotente -hay un sitio donde acaba, y un instante- el inmenso mar, un lugar pequeñísimo y un instante de nada.
…
-Qué clase de lugar es éste, donde hay gente pero es invisible, o va de un lado a otro hasta el infinito, como si tuviera la eternidad por delante para…
-Ésta es la orilla del mar, padre Pluche. Ni tierra ni mar. Es un lugar que no existe.
Elisewin se levanta. Sonríe.
-Es un mundo de ángeles.’
Alessandro Baricco. ‘Océano mar’. 1999.